El director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, comentó las recientes declaraciones de Elon Musk sobre la posibilidad de construir una megafábrica de chips Tesla. Según el ejecutivo, lograr una planta capaz de competir con TSMC sería extremadamente difícil. Todo esto debido a la complejidad del proceso de fabricación de semiconductores y al nivel de especialización técnica que la compañía taiwanesa ha alcanzado tras décadas de experiencia.
Durante una reunión con accionistas, Musk explicó que Tesla evalúa crear una fábrica capaz de producir hasta un millón de chips al mes. Pensada para procesadores como el AI5, usados en conducción autónoma e inteligencia artificial. Su objetivo sería reducir la dependencia de proveedores externos como TSMC, Samsung e Intel, cuyos recursos podrían resultar insuficientes frente a la demanda futura de Tesla. El proyecto, conocido internamente como TeraFab, requeriría una inversión de cientos de miles de millones de dólares. Y no solo eso, también es necesaria la creación de un ecosistema de ingeniería y materiales a gran escala.
Jensen Huang dice que es imposible
Hablando desde Taiwán, Huang explicó que una planta de este tipo no se limita a la infraestructura. Exige décadas de conocimiento técnico acumulado, coordinación entre miles de ingenieros y procesos de fabricación altamente precisos. Recordó que incluso Intel Foundry, con su larga trayectoria, continúa enfrentando dificultades para alcanzar el nivel de eficiencia y rendimiento de TSMC. En sus palabras, “la experiencia taiwanesa no se puede replicar de la noche a la mañana”.
Pero el comentario de Huang no fue una crítica directa, sino una advertencia realista. Tesla necesitaría una red global de proveedores, equipos de litografía avanzados y procesos de validación complejos, elementos que solo unas pocas compañías en el mundo dominan.
Musk busca independencia tecnológica
Aun con los desafíos sobre la mesa, Musk mantiene su visión. El empresario aseguró que Tesla comprará todos los chips disponibles a sus socios actuales, pero si la oferta no alcanza, optará por producirlos internamente. La iniciativa encaja con su estrategia de control total de la cadena tecnológica. Una filosofía que la compañía ya aplicó con éxito en la fabricación de baterías y sistemas eléctricos.
Expertos del sector reconocen que, aunque una fábrica TeraFab suena casi inalcanzable, no sería la primera vez que Musk convierte un plan ambicioso en una realidad. La idea de producir sus propios chips a gran escala podría parecer imposible hoy, pero para muchos analistas, subestimarlo sería un error que la industria ya cometió en el pasado.






