La disputa entre Estados Unidos y China por la inteligencia artificial sumó un capítulo fuerte. Un aviso conjunto de NSA, FBI y CISA acusa a seis empresas chinas de usar capacidades de modelos estadounidenses para acelerar sus propios desarrollos y bajar costos. Las compañías señaladas son DeepSeek, Moonshot AI, Alibaba, MiniMax, StepFun y Z.AI.
El punto central está en la llamada destilación de modelos de IA, una práctica que puede ser legítima si se realiza con permisos y dentro de las condiciones del proveedor. China rechazó las acusaciones y habló de un intento de frenar la competencia. Por eso, el debate no pasa solo por la técnica, sino por cómo se obtuvieron los datos, qué accesos se usaron y si hubo cuentas fraudulentas.
EE.UU. apunta contra la destilación de modelos de IA en China
La destilación consiste en usar las respuestas de un modelo más potente para entrenar otro más pequeño, barato o eficiente. Según el texto, incluso Anthropic reconoce que es una práctica habitual para crear versiones más económicas. El problema aparece cuando esas respuestas se consiguen saltando límites, usando accesos falsos o incumpliendo las reglas del servicio. Ahí la discusión entra en una zona gris bastante delicada.
El antecedente más concreto viene del 23 de febrero, cuando Anthropic aseguró haber detectado más de 16 millones de interacciones con Claude. La empresa dijo que esas consultas se realizaron mediante unas 24.000 cuentas fraudulentas y las atribuyó a DeepSeek, Moonshot y MiniMax. Según Anthropic, el objetivo era obtener capacidades de razonamiento, programación y uso de herramientas. Para sostener esa atribución, mencionó cruces de direcciones IP, metadatos e indicadores de infraestructura.
La escala del caso también generó ruido. Anthropic describió redes de intermediarios que repartían solicitudes entre muchas cuentas para esquivar restricciones. En el caso de MiniMax, afirmó que casi la mitad de su tráfico fue redirigido hacia un nuevo modelo en apenas 24 horas. El incentivo es claro, aprovechar respuestas de alta calidad puede ahorrar tiempo y recursos. Aun así, eso no permite saber cuánto del rendimiento de cada competidor viene realmente de estas prácticas.
La respuesta planteada por las empresas estadounidenses también trae polémica. Una de las medidas sería bajar la calidad de las respuestas o cambiar a modelos inferiores sin avisar a las cuentas sospechosas. Eso podría afectar a usuarios legítimos, que tal vez ni siquiera sabrían que reciben un servicio peor. China, por su parte, sostiene que empresas de Estados Unidos también destilan modelos chinos, así que el foco queda en una pregunta clave, qué acceso estaba autorizado y qué reglas fueron incumplidas.







