Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, vuelve a extender el plazo para aplicar aranceles más altos a productos importados desde China, una medida que impacta directamente a empresas como Apple. Esta prórroga de 90 días, que mueve el aumento al 145% en aranceles hacia mediados de noviembre, representa un respiro estratégico para la compañía de los iPhones, justo en pleno cierre de su cuarto trimestre fiscal.
Desde hace tiempo, Trump insiste en que Apple debería fabricar más productos dentro de Estados Unidos, pero hasta ahora la empresa solo ha mostrado intenciones de reforzar inversiones generales, sin cambiar el núcleo de su ensamblaje, que sigue firmemente establecido en China.
Apple evita un impacto millonario en el trimestre clave
El nuevo retraso coincide con el final del año fiscal de Apple, que termina en septiembre. Esta decisión le permite importar sin sobrecostos la nueva línea de iPhone 17, cuyo lanzamiento está previsto para antes de que termine el próximo mes. Gracias a esto, Apple podrá cubrir la demanda estacional en Estados Unidos sin necesidad de reorganizar su cadena de producción, ni buscar países alternativos para el ensamblaje.
Para los consumidores, esto también es una buena noticia ya que los precios de los nuevos iPhones no deberían subir, al menos no por causas que tengan que ver con impuestos de importación.
Un alivio temporal… pero con dudas
Según datos compartidos en su último reporte financiero, Apple proyectaba un impacto de 1.100 millones de dólares en su trimestre actual si se aplicaban los nuevos aranceles. En el trimestre anterior, la afectación real fue de 800 millones, menor a los 900 millones que habían previsto.
Aún así, no está del todo claro si estos cálculos se basan en la tasa arancelaria actual del 30%, o en la prevista del 145%, lo que deja abierta la posibilidad de ajustes más drásticos si el escenario cambia en noviembre.
El retraso en la implementación de los aranceles se habría decidido tras una ronda de negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China en Estocolmo, a fines de julio. Aunque todavía no hay resultados definitivos, esta prórroga sugiere que el diálogo sigue abierto, al menos en parte, para evitar una escalada económica mayor.






