La industria de los videojuegos sigue atravesando una ola de despidos que afecta tanto a grandes compañías como a estudios más pequeños. Un seguimiento realizado por el ASGC Games Industry Layoffs Tracker estima que más de 57.000 desarrolladores perdieron su trabajo durante los últimos cuatro años, una cifra que muestra hasta qué punto se profundizó el problema desde 2022.
Xbox, PlayStation, Electronic Arts y Ubisoft aparecen entre las empresas golpeadas por esta tendencia. Solo en 2026 ya se contabilizan alrededor de 13.800 despidos, lo que deja abierta la posibilidad de que el año termine siendo uno de los peores para el empleo dentro del sector.
Los despidos se concentran principalmente en Norteamérica y Europa
El crecimiento fue especialmente fuerte durante los últimos años. En 2022 se eliminaron unos 8.500 puestos, mientras que en 2024 la cifra llegó a 15.631, casi el doble. El impacto no se limita a empleados nuevos, porque muchas de las rondas también alcanzaron a desarrolladores veteranos y equipos completos.
La distribución geográfica también muestra una diferencia importante. Aproximadamente el 96% de los trabajadores despedidos pertenecían a Norteamérica y Europa, mientras que los estudios japoneses atravesaron una situación bastante más estable. Empresas como Capcom y Nintendo lograron evitar en gran medida los recortes masivos que se volvieron habituales en Occidente.
Entre las posibles razones aparece una estructura empresarial diferente. Los ejecutivos japoneses suelen manejar salarios más moderados y la industria del país tampoco avanzó con la misma velocidad hacia proyectos live-service de presupuestos enormes. Eso permitió evitar algunos fracasos costosos que, en otros mercados, terminaron provocando cierres de estudios y nuevas rondas de despidos.
Amir Satvat, creador del tracker, considera que el momento actual puede compararse con etapas muy difíciles de la industria durante la década de 1980. La diferencia es que hoy existen compañías mucho más grandes, presupuestos enormes y plantillas globales, por lo que cada cancelación o reestructuración puede afectar a miles de personas. Con 13.800 puestos eliminados solo en 2026, la situación todavía está lejos de estabilizarse.







