Mientras muchos ejecutivos apuestan fuerte por la inteligencia artificial generativa como el futuro del negocio, puertas adentro la percepción es muy distinta. Según la última encuesta anual de la Game Developers Conference (GDC), el 52% de los desarrolladores de videojuegos considera que la IA generativa es perjudicial para el mercado.
Los datos surgen de más de 2.300 participantes que respondieron a la encuesta realizada durante el evento, que se celebra todos los años en San Francisco. El rechazo no solo es alto, sino que además viene creciendo. En 2024, solo el 18% se manifestaba en contra. En la edición de 2025 ese número subió al 30%. En 2026, directamente, ya supera la mitad de los encuestados.
Poco entusiasmo y mucho rechazo
El contraste es claro. Apenas el 7% de los desarrolladores cree que la IA generativa puede ser positiva para el crecimiento de la industria de los videojuegos. El rechazo es todavía más fuerte entre perfiles creativos y técnicos. Artistas, diseñadores, escritores y programadores son quienes muestran mayor resistencia a estas herramientas que desde arriba se presentan como inevitables.
Para muchos, la tecnología no solo no aporta valor, sino que pone en riesgo la calidad creativa y las condiciones laborales dentro de la industria. El mensaje que baja desde la dirigencia no termina de convencer a quienes están en el día a día del desarrollo.
Los ejecutivos usan IA mucho más que los desarrolladores
La encuesta también confirma una tendencia que ya se ve en otros sectores. La adopción de la IA generativa es mucho más alta en los cargos jerárquicos que en los equipos de desarrollo.
Según los datos de la GDC, el 58% de los profesionales de negocios afirma usar chatbots u otras herramientas de IA. En la alta dirección el número llega al 47%, mientras que entre los directores de estudio ronda el 36%. En los niveles jerárquicos más bajos, en cambio, la adopción cae al 29%.
Esto refuerza la sensación de que la tecnología es empujada desde arriba, incluso cuando hay resistencia interna por parte de quienes terminan usándola, o conviviendo con sus consecuencias.
¿Para qué se usa la IA hoy?
Entre quienes sí adoptaron la IA generativa para videojuegos, el uso es mayormente práctico. El 81% la emplea para investigación y experimentación. Un 47% la utiliza para responder correos electrónicos y otro 47% para escribir código. Además, el 35% la usa para probar prototipos.
Quienes la defienden aseguran que ayuda a gestionar proyectos, organizar tareas grandes y dividir trabajos complejos en partes más manejables. En ese punto, reconocen que puede ser útil como herramienta de apoyo.
Del otro lado, los críticos no se guardan nada. Muchos sostienen que las principales herramientas de IA generativa se entrenaron usando contenido ajeno sin consentimiento, algo que consideran plagio o directamente robo.
Uno de los testimonios más extremos resume bien el clima de rechazo. “Nuestra regla es simple. Si alguno menciona el uso de IA generativa en su trabajo, asumimos que fue asimilado por ella y que Kurt Russell debería quemarnos vivos”, bromeó un desarrollador, dejando en claro el nivel de rechazo cultural que existe en parte del sector.
La conclusión es clara. Mientras la dirigencia ve a la IA como una promesa de eficiencia y reducción de costos, una gran parte de quienes hacen videojuegos no la ven como una solución, sino como un problema.







