En medio de un mercado cada vez más saturado de promesas tecnológicas, Dell decidió admitir algo que muchos ya venían notando. La inteligencia artificial, al menos en el consumo masivo, no está empujando la compra de PCs, laptops y más. En lugar de subirse al hype, la compañía eligió bajar un cambio y volver a lo básico, algo que quedó claro durante su paso por el CES 2026 en Las Vegas.
Kevin Terwilliger, jefe de producto de Dell, reconoció que los usuarios no eligen una notebook o una PC de escritorio por tener funciones de IA. De hecho, explicó que el término suele confundir más de lo que ayuda, porque muchos no entienden qué beneficio concreto obtienen al pagar por hardware con NPU dedicada. Frente a este problema, Dell eligió un mensaje más directo y fácil de entender.
Menos discurso de IA y más argumentos reales
A diferencia del CES anterior, Dell llegó en 2026 con una estrategia clara. Hablar de rendimiento, autonomía, diseño y formatos, los factores que históricamente pesan al momento de elegir un equipo. La IA quedó como una capacidad integrada de serie, no como el motivo principal de compra. La idea fue mostrar qué hace el equipo por vos en el uso diario, sin recurrir a etiquetas vacías o promesas difíciles de justificar.
El propio Terwilliger habló de una especie de promesa incumplida alrededor de la IA, que no logró traducirse en mayor demanda. A eso se suma un contexto complicado para la industria, con una escasez de memoria que ya empieza a sentirse de cara a 2026. Con ese panorama, Dell prefiere un discurso tangible antes que vender expectativas.
El uso real de la IA va por otro lado
En el mercado de consumo, la realidad es bastante clara. Salvo algún bicho raro, nadie corre IA de forma local en su computadora. La gran mayoría recurre a servicios online como ChatGPT, Grok u otras aplicaciones que funcionan en la nube. Eso significa que no necesitás hardware especial ni componentes dedicados para aprovechar la IA. Con una conexión a internet alcanza, y encima es más simple.
Por eso, pagar más por funciones que el usuario promedio siente que no va a usar puede generar incluso rechazo. No es solo que la IA no venda, sino que puede alejar a algunos compradores que sienten que el producto no está pensado para ellos.
Apple como ejemplo incómodo para la industria
Dell no es la única que ve este fenómeno. Hay un caso que resulta difícil de ignorar. Apple. Los MacBook no se apoyan en la IA como argumento de venta, y aun así sus ventas siguen creciendo. Los usuarios de macOS acceden a la IA igual que cualquiera, a través de apps y servicios externos, sin necesidad de que venga integrada en el hardware.
Ese contraste deja una enseñanza clara. El consumidor prioriza potencia, batería y experiencia real de uso, no slogans sobre cómo la IA va a cambiarle la vida. Dell parece haber tomado nota y ajustó su mensaje en consecuencia.
La compañía no reniega de la IA ni de su desarrollo a futuro. Lo que sí cuestiona es el marketing centrado exclusivamente en ella. A la hora de ir a una tienda, el usuario no elige una notebook por una función de IA, sino por cómo rinde en el día a día.
Con un mercado de PCs que viene de años complicados, cada venta cuenta más que nunca. Dell apuesta a que hablar claro y ofrecer datos concretos sea más efectivo que seguir empujando una tecnología que, por ahora, no mueve la aguja.







