El 2026 arrancó complicado por la crisis de memoria. Lo que hasta hace poco parecía un problema puntual de DRAM y NAND, ahora empieza a extenderse a otros componentes clave del PC. Y el escenario que se viene no es nada bueno. El hardware completo podría encarecerse si la crisis actual no se frena a tiempo.
Desde China llega información que marca un nuevo punto de inflexión. Fabricantes de CPU Coolers y fuentes de alimentación ya estarían preparando ajustes de precios, empujados por el aumento sostenido en el costo de materias primas esenciales. Si armás o actualizás una PC, conviene ir tomando nota de lo que viene.
Materiales más caros y presión directa en los precios
La empresa Guangzhou Xinhong Zhengdian Electronic Technology publicó un comunicado en el que explica que materiales como cobre, plata y estaño subieron con fuerza en los últimos meses. Esa presión ya se trasladó a la cadena de producción y hace imposible mantener los precios anteriores.
Según la compañía, desde el 6 de enero los proveedores dejaron de aceptar pedidos con los valores viejos. En otras palabras, todo lo que se fabrique a partir de ahora va a ser más caro, y eso termina impactando directo en el precio final que paga el usuario.
CPU Coolers y fuentes también entran en la tormenta
Por ahora, las subas proyectadas no son tan extremas como las vistas en la memoria. La propia empresa estima que las fuentes de alimentación aumentarán entre un 6% y un 10%, mientras que los CPU Coolers utilizados en sistemas de refrigeración subirán entre un 6% y un 8%.
No es un salto brutal, pero suma. Y cuando lo combinás con GPUs más caras, SSD inflados y RAM por las nubes, el resultado es claro. Actualizar una PC en 2026 va a doler más en el bolsillo.
La IA empieza a arrastrar a todo el mercado
El origen del problema sigue siendo el mismo. La demanda desmedida de hardware, sobre todo memoria, para inteligencia artificial no solo se lleva la memoria, también empieza a absorber materiales que antes estaban destinados al consumo general. Si tomás cobre y estaño para centros de datos, hay menos para el resto. Simple y directo.
Aunque esta información surge de una empresa puntual, el contexto indica que no va a ser un caso aislado. Cuando el problema es el costo de los materiales, tarde o temprano termina replicándose en todo el sector.
No estamos ante una crisis del tamaño de la memoria, pero sí frente a un efecto dominó. Cada componente que sube empuja al resto, y el armado de PCs empieza a volverse cada vez más prohibitivo para muchos usuarios.
Si la demanda de IA sigue creciendo al ritmo actual, lo más probable es que estos aumentos no sean los últimos. El mercado del hardware entra en una etapa incómoda, donde esperar puede ser la única estrategia viable para quienes no tienen urgencia.







