La próxima generación de consolas podría llegar con los precios más altos de la historia. Según un análisis de Ampere Analysis, el aumento en componentes como SSD y memoria RAM podría llevar a Sony y Microsoft a lanzar hardware mucho más caro. Si eso ocurre, el mercado podría perder hasta 39 millones de consolas vendidas en un plazo de cinco años.
El informe parte de una idea clara, que PlayStation y Xbox mantendrían diseños tradicionales con hardware de vanguardia. Bajo ese escenario, las nuevas consolas no llegarían por menos de 1.000 dólares. Para Piers Harding-Rolls, director sénior de análisis en Ampere, ese precio achicaría bastante el público potencial de la próxima generación.
La próxima generación de consolas perdería muchas ventas
Ampere cree que vender consolas más caras no resolvería el problema. Aunque las compañías ganen más por cada unidad, una base de usuarios más chica puede golpear otros ingresos. Según la firma, el gasto total del sector podría caer 12% en un período de tres años.
El riesgo es que la próxima generación termine convertida en una “generación perdida”. Es decir, consolas pensadas solo para una parte del público con mayor poder adquisitivo. Para evitarlo, Ampere recomienda que PlayStation y Xbox retrasen sus lanzamientos hasta que los precios de componentes sean más estables.
Otra opción sería subsidiar más el hardware para bajar el precio final al consumidor. El problema es que Microsoft ya dio señales de no querer avanzar por ese camino. Además, Ampere considera que las compañías deberían innovar más, en lugar de apostar únicamente por potencia y mejores gráficos.
Por ahora, ninguno de esos escenarios parece simple. PS5 y Xbox Series X/S ya tuvieron varios aumentos de precio, lo que muestra la presión actual sobre el hardware. En este contexto, Nintendo Switch 2 podría quedar mejor posicionada como una opción más accesible, aunque también enfrentará su propio ajuste de precio.







