La guerra comercial entre Estados Unidos y China acaba de vivir un giro inesperado, y esta vez el movimiento lo ha hecho el país asiático. Mientras EE.UU. se mantiene inflexible en su postura pública, China ha reducido discretamente a 0% los aranceles sobre varios tipos de chips, a excepción de los chips de memoria. Esto ha abierto una brecha en la guerra, permitiendo que algunos semiconductores fabricados en EE.UU. entren en el país asiático sin sobrecargos, siempre que se cumplan ciertas condiciones de origen.
Aunque desde la Casa Blanca aseguran que cualquier cambio oficial debe venir directamente del presidente, la jugada de China parece haber tomado por sorpresa a la administración. Según las normas aduaneras chinas, el origen del chip depende tanto del código arancelario como del país de salida, lo que ha permitido que mercancías bloqueadas en aduanas hayan comenzado a reactivarse. Todo ocurre bajo una estrategia clara, y es que China se niega a negociar bajo presión y acusa a EE.UU. de «intimidación económica».
China elimina aranceles a chips de EE.UU..
Detrás de este movimiento también hay una presión creciente de grandes corporaciones estadounidenses como Walmart y Target, que advierten sobre el impacto de los aranceles en los precios de consumo. Además, el transporte marítimo entre China y EE.UU. ha caído un 64%, y los niveles de aranceles actuales, con tasas del 145% por parte de EE.UU. y 125% de respuesta china, ya rozan el nivel de un embargo comercial efectivo.
En este contexto, China logra dar una imagen de apertura que podría reforzar su posición global, mientras que Estados Unidos se enfrenta a presiones internas para evitar quedarse atrás. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya ha dejado claro que esta situación «no es sostenible», y muchos analistas coinciden en que, tarde o temprano, Washington tendrá que reconsiderar su estrategia.
Con este movimiento estratégico, China lanza un mensaje doble. Apertura para quienes sepan moverse en su red de comercio, y presión directa sobre un EE.UU. que no distingue bien entre aliados y competidores. La guerra comercial, lejos de terminar, entra en una fase aún más compleja e incierta.
Fuente: Tom’s Hardware







