La inteligencia artificial ya forma parte de la rutina de muchos chicos y adolescentes, pero un nuevo estudio muestra un dato que preocupa. Según una encuesta nacional de Common Sense Media, los menores de entre 9 y 17 años recurren cada vez más a la IA para resolver tareas escolares, dudas personales y temas cotidianos. Cerca del 90% de los encuestados ya interactúa con estas herramientas.
El informe también señala que una cuarta parte usa servicios de IA todos los días. Los usos más comunes son entretenimiento, tareas escolares y generación de imágenes o videos. Aun así, el dato más fuerte es que casi el 25% de los chicos consulta primero a chatbots antes de pedir ayuda a profesores o padres.
Los chicos confían mucho en la IA
Los investigadores detectaron que los estudiantes con dificultades en matemáticas o redacción usan herramientas automatizadas con más frecuencia. Algunos incluso combinan respuestas de varios sistemas para que el texto parezca escrito a mano. Esto abre una discusión importante sobre aprendizaje, dependencia y uso responsable en el aula.
El informe también muestra que la IA no se usa solo para estudiar. Aproximadamente la mitad de los usuarios pide consejos para tomar decisiones futuras, y uno de cada diez chicos afirmó que la IA los entiende mejor que las personas de su entorno. Entre quienes usan estas herramientas todos los días, esa cifra sube al 19%.
Otro punto sensible aparece en el apoyo emocional y la dependencia. Los adolescentes con dificultades para hacer amigos tienden a recurrir más a chatbots para sentirse acompañados o pedir orientación. Además, alrededor del 20% de todos los encuestados dijo que le resultaría extremadamente difícil dejar de usar IA durante un mes completo, cifra que sube al 42% entre usuarios diarios.
El estudio marca además una falta importante de educación sobre seguridad. Casi la mitad de los escolares nunca habló con padres o profesores sobre reglas para usar inteligencia artificial. Además, solo un tercio entiende que los modelos de IA no siempre distinguen con fiabilidad entre realidad y ficción, algo clave cuando se usan para estudiar, pedir consejos o tomar decisiones.







