Bungie atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. El estudio, reconocido por crear algunas de las franquicias más importantes del gaming, enfrenta reportes de despidos masivos y un futuro cada vez más incierto. Con Destiny 2 reduciendo su soporte, nuevos informes señalan que hasta el 50% del personal podría quedar afuera.
La situación se vuelve todavía más pesada porque insiders aseguran que Sony culpa a Bungie por el fracaso de parte de su estrategia como servicio. En ese contexto, varios exdesarrolladores del estudio hablaron sobre lo que, según ellos, salió mal puertas adentro. Sus testimonios apuntan directamente a un ambiente laboral disfuncional y a una conducción que habría perdido de vista lo más importante.
Exdesarrolladores apuntan contra la conducción de Bungie
Según se informa, antiguos empleados de Bungie describieron un entorno tóxico y difícil de sostener. Michael Zenke, exdiseñador narrativo que dejó la compañía en 2017, fue especialmente duro. Según dijo, trabajar en Bungie fue la experiencia más tóxica y disfuncional de su vida profesional, aunque también destacó que muchos de sus compañeros estaban entre los mejores desarrolladores del mundo.
Otro testimonio fuerte llegó de Uriah Belletto, exlíder de QA. Según explicó, en algún momento las personas a cargo del estudio olvidaron que la gente juega para divertirse. Para Belletto, la jerarquía no supo entender que muchos usuarios entraban a Destiny para disfrutar su personaje, comprar skins, entre otras cosas.
Las críticas tienen un punto en común. Varios exempleados creen que el problema no estuvo en el talento del equipo, sino en el liderazgo y en la presión ejercida sobre los trabajadores. Esa combinación habría llevado a Bungie a una situación muy complicada, a pesar de contar con desarrolladores de primer nivel y una comunidad enorme alrededor de Destiny.
El panorama actual tampoco ayuda. Bungie ya habría estado cerca de cerrar en 2022, y ahora su destino podría depender mucho del rendimiento de Marathon para Sony. Si ese proyecto no funciona correctamente, el estudio podría enfrentar consecuencias todavía más graves.
El caso Bungie muestra cómo una compañía con historia, talento y una IP fuerte puede quedar atrapada por decisiones internas fallidas. La crisis no parece venir solo de Destiny 2 o del modelo juegos como servicio, sino también de una estructura que varios exdesarrolladores describen como desgastante. Para Sony, el desafío será evitar que ese desgaste termine hundiendo a uno de sus estudios más importantes.







