El 2025 no está siendo un buen año para Call of Duty y los números empiezan a demostrarlo. La saga, acostumbrada a dominar el mercado, perdió fuerza de forma clara en su última entrega. Black Ops 7 no logró sostener el nivel histórico de ventas y quedó muy por debajo de lo que había conseguido su antecesor.
El golpe se siente todavía más fuerte porque del otro lado apareció un rival que esta vez sí estuvo a la altura. Battlefield 6 tuvo el lanzamiento más grande de su historia y terminó desplazando a Call of Duty Black Ops 7 del centro de la escena.
Bobby Kotick confirma una caída del 60%
Meses después del lanzamiento del juego, quien salió a hablar fue Bobby Kotick, ex CEO de Activision Blizzard. En una presentación legal reciente, Kotick aseguró que las ventas del último Call of Duty son la mitad de las del año pasado, lo que equivale a una caída cercana al 60% interanual.
Según el ex ejecutivo, el principal motivo de este bajón fue la competencia directa. Kotick apuntó de forma clara a Electronic Arts y al impacto que tuvo Battlefield 6 en el mercado, algo que, según él, desmiente la idea de que Call of Duty no tiene rivales reales.
Battlefield 6 cambia el panorama
El éxito de Battlefield 6 no pasó desapercibido. El juego tuvo el mayor lanzamiento en la historia de la franquicia, algo que no solo le dio visibilidad, sino que también le quitó jugadores a Call of Duty. Por primera vez en años, la balanza se inclinó fuerte hacia otro shooter.
Kotick usó este escenario para reforzar su postura dentro del conflicto legal que mantiene la empresa. Según él, la situación actual demuestra que la saga perdió peso tras su salida, aunque también reconoció que no es la primera vez que Call of Duty tiene un año flojo.
Un contexto legal que vuelve a escena
Las declaraciones de Kotick aparecen dentro de una demanda que se arrastra desde 2022, cuando Microsoft anunció su intención de comprar Activision Blizzard. La causa fue presentada por el fondo de pensiones sueco Sjunde AP-Fonden (AP7), que acusaba a Kotick de intentar vender la compañía para escapar de distintas controversias internas.
En su defensa, el ex CEO rechazó esas acusaciones y aprovechó para señalar que, sin su liderazgo, la situación comercial de Call of Duty sería peor. En ese sentido, Black Ops 7 termina funcionando como ejemplo de los problemas que muchos jugadores vienen marcando hace tiempo.
Más allá del cruce empresarial, lo cierto es que Black Ops 7 dejó en claro varios reclamos históricos de la comunidad. Falta de innovación, desgaste de la fórmula y una competencia que esta vez sí supo capitalizar el momento.
Con Battlefield 6 fuerte y Call of Duty lejos de su mejor versión, el 2025 marca un quiebre. La saga sigue siendo enorme, pero no está sola.







