Cuando seguís de cerca el mundo cripto, ya sabés que las subas históricas suelen venir acompañadas de caídas igual de fuertes. Este domingo, Bitcoin volvió a dar un sacudón y cayó 1,59% hasta los 93.684 dólares, arruinando niveles que había alcanzado a fines del año pasado, cuando el precio se disparó después de la victoria electoral de Donald Trump. El impulso duró poco.
La baja no fue un hecho aislado. Bitcoin ya acumula más del 10% en siete días y completa su tercera semana consecutiva en rojo. Esta caída borra más del 30% de las ganancias obtenidas desde enero, dejando claro que el entusiasmo del primer semestre perdió fuerza. Para quienes invierten en este ecosistema, el clima es distinto al de hace unos meses.
Inflación en Estados Unidos y volatilidad a corto plazo
Según Edul Patel, director ejecutivo de Mudrex, el retroceso está directamente relacionado con la preocupación por la inflación en Estados Unidos. Explicó que la reducción de aranceles anunciada por Trump para frenar el aumento de los precios de alimentos generó un escenario aún más volátil en el corto plazo.
Desde Bitwise Asset Management, Matthew Hougan fue más contundente. Aseguró que el mercado está “adverso al riesgo” y describió a las criptomonedas como “el canario en la mina de carbón”, siendo las primeras en sentir el impacto. La frase refleja cómo Bitcoin actúa como un indicador temprano del ánimo financiero global.
El retiro de compradores institucionales profundiza la baja
Durante el último mes, varios de los mayores compradores se retiraron en silencio. Esa ausencia pesa, porque fueron clave para empujar el precio hacia los máximos históricos de comienzos de año. Los ETF habían atraído más de 25.000 millones de dólares, elevando su valor de activos a unos 169.000 millones. Este flujo constante ayudó a posicionar a Bitcoin como diversificador de cartera que cumple en situaciones exigentes, algo útil frente a la inflación, la devaluación y la incertidumbre política.
El problema es que esa misma posición lo vuelve un activo inherentemente volátil. Al desaparecer parte del capital institucional, el mercado optó por un terreno más tranquilo, aunque igual de inestable.
Para Jake Kennis, analista sénior de Nansen, la caída responde a una combinación compleja. Habla de toma de ganancias a corto plazo, salida de capital institucional, incertidumbre macroeconómica y liquidación de posiciones apalancadas. Todo eso empuja a Bitcoin hacia un escenario donde, al menos por ahora, predomina una tendencia bajista tras un período largo de consolidación.






