Bill Gates cree que los gobiernos están reaccionando demasiado lento frente al avance de la inteligencia artificial. En una entrevista con Reuters, el cofundador de Microsoft dijo que ningún país profundizó lo suficiente en los cambios sociales que esta tecnología puede provocar.
Su postura también se volvió más cuidadosa que hace un tiempo. Gates ahora habla de riesgos para el empleo, ataques informáticos y una posible dependencia excesiva de los asistentes virtuales. Aun así, considera que una buena regulación y un acceso más equitativo podrían convertir a la IA en una herramienta muy útil para los sectores más vulnerables.
Bill Gates pide más cooperación para controlar el avance de la IA
Bill Gates ya habló sobre estas preocupaciones con Donald Trump y miembros de su administración. También planea reunirse con el presidente chino Xi Jinping antes de que termine el año. Para él, los gobiernos están muy atrás frente a una tecnología que avanza mucho más rápido que las normas y estructuras pensadas para controlarla.
Su fundación planea destinar al menos 1.000 millones de dólares durante los próximos dos años para ampliar el acceso a herramientas de inteligencia artificial. El dinero irá a socios que trabajan en educación, salud y agricultura. También se apoyará la creación de bases de datos y grandes modelos de lenguaje capaces de trabajar con todos los idiomas hablados por humanos.
La atención médica aparece como una de las áreas donde Bill Gates ve más potencial. Según explicó, la IA podría ayudar a trabajadores de primera línea y acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas. La fundación tendrá un gasto total de aproximadamente 9.000 millones de dólares por año, con parte de esos recursos orientados a reducir la brecha entre ricos y pobres.
El empresario también pidió más cooperación entre países para evitar escenarios peligrosos. Comparó la inteligencia artificial con una especie de “inteligencia extraterrestre” que ya llegó y que obliga a los gobiernos a trabajar juntos. La frase busca resumir su preocupación central, la tecnología ya está acá y las instituciones todavía no parecen preparadas para manejar todo lo que puede venir.







