La presión económica ya se siente puertas adentro de la industria de los videojuegos. Aunque para muchos jugadores el impacto todavía no es tan evidente, dentro la situación es distinta. Un nuevo informe muestra que los aranceles estadounidenses ya están influyendo en cómo las empresas manejan sus gastos, ingresos y decisiones financieras, y el alcance es mayor de lo que parece.
Los datos surgen del informe Estado de la Industria del Videojuego 2026, elaborado a partir de una encuesta anual del Game Developers Conference. Según los datos, el 38% de los líderes empresariales del sector reconoce que los aranceles impuestos por Estados Unidos están afectando directamente su negocio.
Un impacto que divide opiniones en el sector
La encuesta se realizó sobre unos 200 ejecutivos, inversores y profesionales de finanzas vinculados a la industria. A todos se les consultó si los aranceles aplicados por la administración de Donald Trump el año pasado habían tenido algún tipo de impacto.
Del total, el 38% afirmó que sí influyen en sus costos, ingresos o decisiones financieras. Otro 39% aseguró que no notó efectos claros, mientras que el 23% se mostró indeciso. Según el informe, las respuestas fueron muy similares tanto dentro como fuera de Estados Unidos, lo que deja en claro que el impacto no se limita a un solo mercado.
Los aranceles se aplicaron tanto al hardware de videojuegos como a productos clave para su fabricación. Esto encareció consolas y PCs, y también ayuda a explicar por qué algunos dispositivos no subieron tanto de precio fuera del mercado estadounidense.
Sony, Microsoft y Nintendo ajustan estrategias
En febrero de 2025, la Entertainment Software Association ya había advertido públicamente sobre los efectos negativos de estas medidas. Meses después, varias compañías importantes empezaron a reflejar esa preocupación en decisiones concretas.
Durante una llamada con inversores en mayo de 2025, Sony reconoció que estaba evaluando trasladar el costo de los aranceles a los consumidores mediante el precio de sus consolas, incluida la PlayStation 5. En ese momento, la inquietud giraba en torno a un arancel del 145% aplicado a China, país donde se fabrica la mayor parte del hardware de la compañía. El impacto estimado era de unos 100.000 millones de yenes.
El CEO de Sony, Hiroki Totoki, incluso señaló que producir consolas localmente en Estados Unidos era una posibilidad real y una estrategia eficiente a largo plazo. Meses después, en agosto, Sony anunció un aumento de precios exclusivo para EE.UU. en toda la línea de PS5, justificándolo en un “entorno económico complejo”.
El anuncio de Sony llegó poco después de que Microsoft aplicara subas de precios en consolas y joysticks de Xbox Series X y Series S a nivel global. Aunque no se mencionaron directamente los aranceles, la empresa habló de mayores costos y condiciones de mercado.
Por su parte, Nintendo retrasó las reservas de la Nintendo Switch 2, previstas inicialmente para abril de 2025, con el objetivo de evaluar el impacto de los aranceles. En agosto, la compañía también aumentó el precio de la Switch original y de algunos accesorios en EE.UU., poco después de que se anunciara un arancel del 20% a Vietnam, donde Nintendo concentra gran parte de su producción.
Aunque el precio de la Switch 2 sigue sin cambios, la empresa ya advirtió que podrían ser necesarios ajustes más adelante.






